
Para los Cargos a ser electos por Planchas, fueron juramentados:
TRIBUNAL DISCIPLINARIO NACIONAL
Para tribunal disciplinario Nacional fueron Juramentados:
PONENCIAS:
El CNP que soñamos con los pies puestos sobre la tierra. El CNP que tenemos
PONENTE: William Echeverría
¿Cuánta agua ha pasado debajo del puente para que podamos estar hoy aquí reunidos? ¿Cuántos obstáculos hemos tenido que enfrentar para hoy vernos las caras después de 10 años? ¿Cuántos reproches, cuántas experiencias, cuántas anécdotas, cuántos episodios ha vivido nuestro gremio y nuestro país en estos años? ¿Cuántos héroes anónimos están hoy aquí sentados y cuántos otros héroes anónimos nos siguen desde cualquier tiempo y espacio pendientes del presente y futuro de nuestro Colegio Nacional de Periodistas?
En estos diez años entre la anterior Convención y ésta, mucha agua ha pasado debajo del puente. Todos somos responsables del abandono de nuestro gremio. Algunos por ser manager de tribuna (dejar que otros realicen el trabajo que uno puede hacer), otros por irresponsabilidad, otros por desidia, otros por un cálculo fallido disfrazado de interés político-partidista, otros porque sencillamente les resulta indiferente, visión individualista y peligrosa en estos tiempos.
Uno a uno se fueron acumulando obstáculos para evitar la convocatoria a elecciones. Intereses de distinta índole vieron la oportunidad única de dar un golpe certero y acabar con la existencia de nuestro Colegio Nacional de Periodistas, que es dar un golpe a la libertad, que es dar un golpe al gremio que representa los intereses de los venezolanos, que es dar un golpe a la democracia.
Los periodistas estamos en emergencia. Un proceso de inacción fue tomando espacio. Nuestro ejercicio profesional en riesgo, nuestras libertades amenazadas. El sentirse prácticamente solos frente a agresiones de cualquier índole, el no tener una referencia de gremio, el carecer de un representante que defienda los valores y principios que poseemos primero, como seres humanos y después, como venezolanos, originó un proceso de personal menosprecio, minimizados, vejados, humillados, eso sí, para total deleite del poder… éramos un árbol talado sin retoño, sin vida…
Pero, ese deterioro salvo contadas excepciones que ocurren en nuestras regiones del país, se trasladó también a las vapuleadas sedes de nuestro Colegio en gran parte del país. Estructuras indignas para quienes exigimos respeto. Doble discurso contradictorio. ¿Cómo podemos exigir respeto a particulares y a gobierno de cualquier color cuando no nos sabemos respetar nosotros?
En medio de este ambiente, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) dirigido dignamente por el colega José Gregorio Salazar, se mantuvo firme frente a las adversidades. Él junto a su equipo llenó ese vacío gremial que provocaba escalofrío, dolor, tristeza…
El cielo es el límite… y el sol, poco a poco, comenzaba a lanzar rayos fulminantes en la cara y en la conciencia de los periodistas venezolanos.
Vaya también nuestro reconocimiento a los colegas heroicos que con su lucha, con sus desvelos, con sus ansias de trabajo, con una visión clara de la importancia del gremio periodístico son los responsables directos de la presencia de todos ustedes hoy aquí. Aquellos periodistas que se entregaron a batallar por el logro de una convocatoria a elecciones… el fruto de sus esfuerzos es reconocido por todo el gremio: 53 planchas participaron en nuestras elecciones, cerca de 600 candidatos participaron… el deseo de innovar, de crear, de reinventar pudo más que los malos augurios de la sinrazón… Nuestra institución quedó legitimada ante nosotros y ante el país.
¡El sol despertó la conciencia de los periodistas venezolanos…!
El CNP que soñamos
Verdad, Dignidad, Seguridad y Bienestar son palabras que encierran lo que será este sueño con los pies puestos sobre la tierra…es el CNP del futuro que comienza a construirse desde ahora.
El respeto debe ser la premisa básica de la relación entre periodistas y autoridades. Hacer del CNP un bastión para la defensa del comunicador social, que imponga respeto por el periodismo y por los periodistas como seres humanos, como venezolanos que tenemos derechos y deberes.
Es esencial para el ejercicio periodístico que los funcionarios del Estado y los particulares comprendan su obligación de velar por el derecho de los venezolanos a estar informados y a expresarse libremente. Exigimos respeto al derecho de los comunicadores a tener acceso a las fuentes informativas oficiales y no oficiales.
Nos comprometemos a denunciar el silenciamiento informativo, venga de donde provenga y a promover el cumplimiento de las leyes que obligan a la transparencia informativa. Hay que erradicar la cultura del secreto. Porque nuestro compromiso es con LA VERDAD, valor esencial para recuperar la confianza y la credibilidad perdida por la terrible polarización que hemos padecido en Venezuela. Un primer paso debe ser reconocer los errores cometidos. Hacer un acto de reflexión.
Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un colegio para la Dignidad.
Una referencia ética en una sociedad que reclama imponer valores y principios.
En una sociedad polarizada como la venezolana, es vital crear espacios de reencuentro entre todos los periodistas venezolanos. Los problemas que enfrentamos los periodistas no tienen color, religión, ni ideología.
El respeto y el reconocimiento de la existencia del otro es la premisa básica con la cual ya el gremio trabaja en distintas regiones en Venezuela. Esas iniciativas deben multiplicarse en todo el país para convertirnos los comunicadores en una referencia de diálogo y entendimiento para todo el país.
Soñamos, por eso, con un Colegio Nacional de Periodistas para todos los periodistas, no para los periodistas de una parcialidad político-partidista.
Un CNP inclusivo, plural, democrático que sirva de epicentro del debate respetuoso, cabal, dinámico, con fortaleza, que privilegie la tolerancia y facilite la convivencia siempre con la mirada puesta en el beneficio de nuestro gremio.
El CNP será una institución humana y democrática, un espacio para la integración, la unidad, la solidaridad y la participación porque estamos convencidos de que más allá de las diferencias políticas, de intereses y de competencia profesional, todos, al final, somos periodistas.
Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un Colegio para la Seguridad.
La seguridad es un concepto integral que incluye seguridad personal, seguridad profesional y seguridad social. Los periodistas queremos sentirnos seguros esto es, ir a trabajar sin que esto implique un riesgo para nuestra integridad física; seguros significa que si algo nos ocurre o sobreviene una enfermedad, tener el suficiente respaldo para afrontar la adversidad y también seguros de tener un retiro profesional digno, luego de una carrera de sacrificios y entrega.
Soñamos con los pies puestos sobre la tierra con un Colegio para el Bienestar.
Nuestra prioridad es reinventar el Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) para tener un sistema social moderno. Hacer que el Instituto de Mejoramiento Profesional (IMPP) interactúe con las mejores universidades del país e instituciones y universidades del mundo y poder dar un debate permanente con las exigencias de hoy. Para lograr este objetivo contamos con profesionales que tienen la experiencia y otros que tienen la experticia de lo novedoso y lo creativo.
Los periodistas somos un grupo diverso de personas que, como todos los seres humanos, aspiramos a ser felices. El bienestar lo entendemos como una oportunidad de crecer profesional, económica y espiritualmente.
En el CNP lograremos satisfacer esta aspiración con el pronto acceso a programas de estudio de cuarto nivel, de actualización, y de alta calidad académica y, sobretodo, con un financiamiento adecuado para que soñemos con los pies puestos sobre la tierra. Hemos dado ya los primeros pasos para establecer alianzas estratégicas con universidades y empresas privadas comprometidas con el desarrollo social y la libertad. Pero, bienestar también es satisfacción de recibir una justa remuneración por nuestro trabajo.
El CNP que vamos a construir va a dar la batalla por una salario digno. El salario, además, debe estar vinculado al mérito y al nivel de formación de todos los profesionales de la comunicación. Finalmente, bienestar es compartir en paz, y el CNP será también un espacio de encuentro donde nuestro gremio pueda reencontrarse y desarrollar lazos de amistad y relaciones de solidaridad esenciales para nuestro bienestar espiritual y el fortalecimiento de nuestra institución.
Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas moderno, innovador y dinámico.
En más de 10 años los desafíos tecnológicos han superado barreras. Internet y sus distintas aplicaciones han modificado la manera ver al periodismo. No podemos tener “gríngolas” frente a los cambios tan violentos del entorno mundial. La era Gutenberg está siendo superada y ahora complementada. Un Colegio abierto al futuro. Solidario, con el corazón abierto a las nuevas generaciones. Reinventar el CNP con creatividad.
Es la hora de una comunicación directa, más íntima, más cercana, más personalizada. Los medios tradicionales de comunicación seguirán teniendo su importancia pero herramientas como Facebook, YouTube, Digg (red que es un lugar para que los usuarios de Internet descubran y compartan contenidos: videos, blogs, fotos e información), Flickr (es la aplicación online que busca ayudar a la gente a compartir con seguridad fotos y videos), Twitter, Myspace, Eventful, Linkedin, Blackplanet, Faithbase, Migente, My Batanga, AsianAve, Eons, Glee y DNC PartyBuilder, se convierten en potentes elementos para mantener más cercanía entre una institución como el Colegio Nacional de Periodistas y sus agremiados de distintas edades, haciendo especial énfasis en las nuevas promociones de comunicadores egresados y en los jóvenes que se preparan para ejercer esta profesión.
Solicitamos así, ante la máxima instancia de los periodistas venezolanos, sea declarada formalmente la emergencia de los periodistas de Venezuela. La reinvención del Colegio Nacional de Periodistas pasa por esta declaratoria de emergencia.
Solicitamos una declaración firme y constructiva, que se convierta en un mandato para la nueva gestión que se inicia. Proponemos que se autorice suficientemente a la Junta Directiva Nacional y a los organismos gremiales, en el marco de la Ley de Ejercicio y sus normas, adelantar la re-estructuración del Instituto de Mejoramiento Profesional del Periodista y del Instituto de Previsión Social del Periodista. También solicitamos iniciar las gestiones adecuadas para discutir y acordar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) mecanismos que permitan al Colegio Nacional de Periodistas actuar en la concreción de convenios y alianzas para garantizar mejores condiciones de desempeño profesional de nuestros afiliados.
Queremos también que esta Convención Nacional de Periodistas decida la convocatoria, de manera inmediata, a un Secretariado Nacional cuyo único objetivo sea debatir sobre los asuntos socio-económicos de los profesionales de la comunicación.
Además, solicitamos que se conformen grupos de trabajo para empezar el estudio de una estructura del Colegio Nacional de Periodistas más adecuada a estos tiempos, más moderna, más ágil, que sea más horizontal, más flexible que pueda responder frente a los cambios violentos que se desarrollan en el entorno. Aquellas instituciones que no se modernizan y que no saben adecuarse a los cambios tan vertiginosos que ocurren en el planeta corren el riesgo de extinguirse.
Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas con coraje y autonomía.
Nuestra lucha por la libertad de expresión será en todos los terrenos y frente a cualquier particular y frente a cualquier gobierno de color marrón o color negro. Un Colegio sin miedo, siempre vigilantes ante los abusos y combativos frente a cualquier agresión.
Estamos creando una Secretaría de Derechos Humanos y una Sala Situacional para hacer seguimiento a los casos de agresiones contra profesionales de la comunicación y recibir asesoría y apoyar legalmente a los colegas agredidos, con el apoyo de ONG´S como Espacio Público, Reporteros Sin Fronteras, Instituto Prensa y Sociedad ( Ipys ), Comité de Protección de Periodistas, y con el trabajo combinado con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y su secretario general, José Gregorio Salazar además del apoyo vital de otros gremios profesionales.
Seremos vigilantes ante los hechos del país y nos proponemos rescatar los espacios perdidos en pro de la dignidad y de la felicidad del periodista. Soñamos con un Colegio Nacional de Periodistas orgulloso de su historia. Inspirados en sus ideales, en sus luchas y conquistas. El espíritu combativo y guerrero de la legendaria Asociación Venezolana de Periodistas (AVP).
ideales, en sus luchas y conquistas. El espíritu combativo y guerrero de la legendaria Asociación Venezolana de Periodistas (AVP).
Nuestro tributo y nuestro recuerdo a Héctor Mujica (CNP-01), a Ana Luisa Llovera (CNP 21), a Fabricio Ojeda, a Leoncio Martínez, Leo, a Arístides Bastidas (CNP250), a Gustavo Aguirre, a Claudio Cedeño (CNP361), a Carmen Clemente Travieso, ese espíritu avepista hoy transformado en un espíritu cenepista heredero de un legado periodístico que enorgullece a Venezuela.
Miguel Otero Silva valoró estas trincheras de lucha, por eso se acercó un buen día de los años 80 al rincón donde se encontraban sus reporteros, a estrechar la mano de José Ramón Díaz por haber sido electo Secretario General del CNP-DF. "Vengo a felicitarlo", le dijo, mientras Asdrúbal Barrios desde su máquina de escribir en el diario El Nacional observaba el admirable gesto a través del cual aquella inmensa figura, expresaba su apoyo a la institucionalidad periodística venezolana
Soñamos con los pies sobre la tierra con un colegio con una visión amplia, con capacidad de “aggiornamento”, flexible, horizontal en su toma de decisiones, que haga frente a las señales de desafío de estos tiempos.
Expresión de un periodismo contemporáneo, preciso, comprometido con la sociedad más allá de las inclinaciones político-partidistas… un periodismo socialmente responsable. No podemos aceptar un periodismo cobarde y rechazamos también el periodismo temerario. Buscamos un periodismo audaz y profundamente crítico. Un compromiso profundo con ese ciudadano que deposita su confianza en nosotros como sus interlocutores ante las instancias de poder.
Como dijo ese gran reportero de toda la vida y todavía hoy considerado por muchos como el mejor reportero del mundo, Ryszard Kapuscinski, un periodista que esté, vea, sienta, oiga, comparta y piense. Que viva el periodismo con pasión, con entrega, entendiendo que una nación oportuna y verazmente informada toma mejores decisiones y construye mejor en comunidad su futuro.
Hoy, a 36 años de creado, el Colegio Nacional de Periodistas retoma el camino después de un proceso electoral que superó todos los obstáculos y logró una gran participación de sus afiliados. La presencia de ustedes en esta Convención legitima y compromete a este nuevo equipo de la Junta Directiva Nacional y a todos los equipos seccionales y demás instancias de nuestra organización.
Actuaremos guiados por estos principios y valores, conscientes de la realidad política, de nuestras limitaciones, pero comprometidos con la libertad, con los derechos de los ciudadanos y con la lucha eterna por una democracia en Venezuela.
En este importante momento de la historia de nuestro gremio me viene a la mente una frase de ese trovador, Joan Manuel Serrat, aplicable a la evolución y renovación del Colegio Nacional de Periodistas, “soy como el árbol talado que retoña y aún tengo la vida”.
Somos periodistas ávidos por conocer el mundo que nos rodea, periodistas apertrechados en la biblioteca y que desgastamos nuestros zapatos en el contacto con la calle y con la gente, periodistas que nos comprometemos con la imparcialidad, periodistas que sentimos y respetamos la profesión como un apostolado, periodistas que asumimos el rol de mediador, que no cerramos los ojos ante la pobreza, periodistas que no nos hacemos cómplices de la exclusión, periodistas que no somos rehenes de nuestros prejuicios, periodistas conscientes de la fuerza y poder de nuestra palabra, periodistas que sabemos asumir nuestros errores y rectificar…periodistas solidarios con nuestros colegas… periodistas que nos tatuamos el código de ética en la mente y en nuestro corazón… así lo escribió la estudiante de comunicación social venezolana Dariela Sosa..QUE NUESTROS MICROFONOS AMPLIFIQUEN LA PAZ Y QUE NUESTROS DEDOS JAMAS SE AVERGUENCEN DE LO QUE ESCRIBAN…¡
Por siempre, con irreverencia democrática ahora es cuando empezamos a quijotear!
Seguridad Social para periodistas
PONENTE Salvatore Lo Mónaco
La presente ponencia tiene como objeto proponer un plan de previsión social para los periodistas tomando en cuenta que existe un marco legal que permite el gremio, a través del IPSP, cumplir con una serie de acciones para lograr el bienestar de todos y cada uno de los integrantes del CNP y sus familiares. También queremos dar a conocer, en forma general, los alcances legales y normativos de las atribuciones que posee el IPSP y describir, en forma muy resumida, las actividades que realizó el Instituto en el pasado y su situación actual.
El Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) es el organismo facultado para realizar todos los actos de naturaleza civil conducentes al cumplimiento de los beneficios de la previsión social de los periodistas para el fortalecimiento del CNP, de acuerdo a lo establecido en la Ley de Ejercicio del Periodismo, su reglamento y los estatutos del IPSP.
Como se podrá observar, el IPSP está ampliamente facultado por Ley para hacer realidad los planes de Previsión Social de los periodistas y posee una organización estatutaria que regula sus acciones, establece las responsabilidades de sus miembros, así como sus derechos, el patrimonio del Instituto, los órganos de dirección y administración y las atribuciones de sus autoridades electas, entre otras disposiciones.
Se considerará legalmente constituido cuando participen en él por lo menos la mitad más uno de los Fondos Regionales o Seccionales y la mayoría del directorio. Dentro de sus atribuciones están: designar al Presidente y demás integrantes elegibles del Directorio Ejecutivo del IPSP, aprobar o improbar el informe administrativo anual del Directorio Ejecutivo, y el informe del Contralor; discutir y aprobar los programas y planes de trabajo y conocer y decidir sobre aquellas materias aprobadas en las Asambleas de los Fondos Regionales, además de poder reformar los Estatutos del IPSP.
Los órganos de dirección y administración del IPSP son: El Consejo Nacional y el Directorio Ejecutivo.
Este es un breve resumen del contenido de los Estatutos del Instituto de Previsión Social del Periodista como información general para los colegas, sin embargo se recomienda solicitar al IPSP dichos Estatutos para su conocimiento y ejecución.
El IPSP: ayer y hoy
El IPSP proporcionó, hasta finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, importantes planes de previsión social a los periodistas. Muchos colegas se entregaron por completo a la misión social que significa esta actividad de previsión, desde José Chepino Gerbasi hasta Gustavo Aguirre, solo por nombrar a los más reconocidos por su labor en el IPSP.
El IPSP posible
Introducción
Propuestas
1-Realización del Primer Censo Nacional de Periodistas
2- Plan de servicios a los afiliados
El Plan de servicios a los afiliados contempla los siguientes aspectos, una vez que se determinen las necesidades del universo de periodistas, tanto para los titulares como sus familiares (menores a los 65 años al entrar al sistema y hasta los 99 años)
1- A- Hospitalización y Cirugía: tomar un seguro básico sobre el que se le van a agregar otros componentes como:
A-1- Maternidad
B- Seguro de accidentes personales:
B-1: muerte accidental
B-2: invalidez permanente
B-3: Servicios funerarios
C- Seguro de Vida
2- Plan de retiro
3- Caja de ahorro
Se trata de un aporte individual, contemplado dentro de la misma cuota que se hará en la cotización de afiliación y pago mensual al IPSP (por determinar) y servirá para otorgar préstamos personales.
4- Tarjeta de Crédito
Los afiliados al IPSP contarán con una tarjeta de crédito con el logo del Instituto y el CNP y con condiciones especiales de financiamiento
5- Servicios odontológicos
Se destinará un local de la sede del IPSP para servicio odontológico a los afiliados, con descuentos, y se harán convenios con servicios odontológicos a nivel nacional
6- Servicios de laboratorio
El IPSP firmará convenios con laboratorios para diferentes tipos de exámenes a nivel nacional que no estén contemplados en las pólizas de seguro o para atender afiliados que no se han asegurado en el plan.
7- Servicios de óptica
El Instituto dispondrá de un local en su sede para alquilarlo a una empresa de óptica, con descuentos para los afiliados y establecerá convenios a nivel nacional. También se establecerán convenios con diferentes empresas que presten ese servicio a nivel nacional.
8- Internista y orientación médica
En la sede le IPSP (o en otra instalación) habrá un internista que orientará a los afiliados hacia la atención médica que realmente requiere el paciente
9- Vivienda
El IPSP establecerá convenios con la Cámara Inmobiliaria y con la Cámara de la Construcción así como con empresas relacionadas y con entes públicos que atienden este aspecto, con el fin de proporcionar ofertas a los afiliados para la adquisición de viviendas
10- Seguros de vehículos
Se firmarán convenios con diferentes compañías aseguradoras para la protección de esos activos a precios preferenciales.
11- Agencia de Viajes
El IPSP constituirá una compañía de agencia de viajes y turismo (o hará convenios con mayoristas) para facilitar ese servicio a los afiliados con precios por debajo a las ofertas individuales del mercado.
12- Fármacos
En el Censo Nacional de Periodistas 2008 se le preguntará a los afiliados, entre otros aspectos, si requieren de medicinas periódicas en forma permanentes (diabéticos, hipertensos, etc.) para poder realizar negociaciones directamente con los laboratorios manejando volúmenes y bajando los costos.
13- Administración del IPSP
Se recomienda a los delegados a la XIII Convención Nacional declarar en emergencia y en reestructuración al IPSP, para poder convocar inmediatamente a una reunión del Consejo Nacional del IPSP, con el objeto de verificar detalladamente su situación financiera, administrativa y operativa y tomar las acciones necesarias para adecuar su funcionamiento a la atención de las necesidades de los agremiados y a los proyectos antes expuestos.
Hay que revisar los contratos de alquileres en la sede de la Avenida Andrés Bello en Caracas, para verificar las condiciones de cada inquilino comercial, el monto de pago de alquileres, los espacios que tienen y las fechas de vencimiento de los contratos.
1- Las cuotas mensuales de los afiliados y de los Fondos Regionales (el monto se determinará una vez que se constituya el plan definitivo de servicios al afiliado).
2- Alquileres de locales en la sede del CNP
3- Puesta en funcionamiento de otros activos y rentabilidad de inversiones propias
4- Actividades culturales y de entretenimiento (Gala de la Prensa, Clásico IPSP, premier de películas, eventos deportivos, y aportes del sector público y privado)
5- Impulsar la modificación de algunas leyes en la Asamblea Nacional que permitan un ingreso estable para el IPSP. Por ejemplo, una modificación en la Ley del ISRL, en la que se permita que un porcentaje del pago del ingreso gravable de las empresas de Comunicación social que actualmente se dirigen al Fisco, puedan ser canalizadas hacia el IPSP. Sabemos que esta propuesta tiene problemas para su implantación, especialmente en este momento, por la realidad política que vive el país, pero hay que instrumentarla con una asesoría profesional en materia legal y tributaria, y luchar esa reivindicación con toda la fuerza unitaria del gremio.
El Periodismo que queremos: propuesta para un modelo de actualización profesional
Antes de seguir sustentando esta idea quiero dejar claro que esta ponencia no pretende la rigurosidad académica y tiene un fin instrumental: proponerles considerar su adhesión a un modelo de actualización profesional que en Caracas hemos materializado en la creación de un Centro de Estudios Avanzados de Comunicación Social. Creemos que el concepto tras el Instituto de Mejoramiento Profesional del Periodista está superado y no es adaptable a la realidad de hoy.
Tampoco se trata de un público exclusiva, ni mayoritariamente elitesco. Los indicadores de Penetración y Usos de Internet en Venezuela en 2006, en un estudio realizado por Tendencias Digitales, filial de Datanalisis. 92,65% está ubicado en los estratos socioeconómicos C, D y E.
No hay vuelta atrás.
Con la Internet no sólo surge una forma distinta de producir información y transmitirla, aparece un nuevo ecosistema de la comunicación social, con nueva competencia que se acerca sin límites a lo que antes eran cotos privados de caza, nuevas especies, los blogueros y los mutantes de este oficio, los llamados periodistas ciudadanos.
¿Qué se hace frente a eso? ¿Se refuerza el valor de la información local? ¿Se compite con calidad en lugar de velocidad? ¿Con ética en lugar de audacia y desenfado? Quizás la respuesta es sí y no. Para tener más certeza nos serviría contar con nuestro propio think tank. Nuestra propia fuente de información y conocimiento que nos ayude a digerir estas tendencias, asimilarlas y nos oriente el camino.
CEACS
El Centro de Estudios Avanzados de la Comunicación Social pretende cumplir este papel. Estamos hablando de un centro manejado profesionalmente por académicos y periodistas. El CEACS debe tener una línea de investigación propia que le permita liderar la discusión sobre los cambios en el entorno tecnológico y sociopolítico que determinarán los límites y oportunidades sobre los que actuarán los comunicadores sociales
Alrededor de este núcleo de investigación, se formaría el centro de entrenamiento, formación y actualización de los comunicadores sociales en ejercicio. Para esto lo que se propone es un esquema flexible, sin la rigidez de los programas académicos, pero con su nivel de exigencia.
Lo que proponemos es la creación de un Programa de Estudios Avanzados en Comunicación Social modular que el profesional pueda adaptar a su gusto, tomando cursos de una amplia variedad de fuentes y que, al final, si así lo desea el cursante, conduzca a un diplomado formal.
Los miembros del CNP podrán seleccionar, según su conveniencia, una serie de cursos aprobados por el CEACS, por ejemplo, en la Universidad Católica Andrés Bello (con la cual, de hecho ya iniciamos un acuerdo marco para convertirnos en sede de sus programas de estudios avanzados y cursos de ampliación) o en la UCV, o en cualquier universidad nacional o internacional con la que establezcamos convenios.
Finalmente, el CEACS debe tener herramientas para posicionarse como una autoridad en periodismo que sirva de faro a la formación que se imparte en las escuelas, pero también marcador de tendencias de excelencia hacia el periodismo que queremos.
Para ello, el centro necesita un órgano de divulgación y un premio. El canal de divulgación natural es un sitio web especializado en comunicación social que conecte a nuestros agremiados con las corrientes mundiales de la comunicación y sea una verdadera escuela virtual de periodismo. El premio es quizás una audacia, pero una audacia necesaria.
Dirán y ¿con qué se paga todo eso? Y dirán con razón para dudar porque este es un CNP en ruinas y también arruinado. Pensamos en este como un proyecto sostenible a largo plazo que puede ser replicado en las regiones a través de un sistema de instituciones filiales. Creemos firmemente que contaremos con el respaldo de empresas privadas y organizaciones internacionales socialmente responsables y comprometidas con la democracia y la libertad. Pero también nos apoyaremos en la ley.
Esta es nuestra propuesta, el camino que proponemos en la dirección del periodismo que queremos. Nuestra propuesta sobre el periodismo que queremos no es una receta o un perfil del “periodista nuevo”, de lo que se trata es de mística profesional, de profesionalismo, de hacer del Colegio una Escuela.
Inestables estructurales
Ponente Alonso Moleiro
I
Venezuela vive desde hace nueve años, casi diez, una situación de inestabilidad que podemos denominar tectónica: absolutamente estructural. Una vez promulgada la constitución vigente, el sector del país que la había promovido, el chavismo, está haciendo una interpretación que podemos denominar "progresiva" de sus postulados para ir imponiendo por cuotas su proyecto político al resto de la sociedad.
La circunstancia descrita, que encuentra su ejemplo más acabado en los denominados "motores constituyentes" del año pasado, en la fallida propuesta de reforma constitucional del pasado diciembre, y, ahora, en el recién aprobado paquete habilitante de la semana pasada, tiene absolutamente desconfigurada la idea de consenso democrático de acuerdo a una Ley Fundamental que priva en la mayoría de las sociedades democráticas convencionales.
Sin el uso evidente de la violencia, sino a plazos calculados de acuerdo a lo que indiquen las circunstancias políticas, el ánimo revolucionario quiere consolidar una especie de centrífuga para apoderarse del control de todas las relacione sociales. Es una dinámica en la cual palabras como "acuerdo" o "pacto" quedan completamente prohibidas por conformar, de acuerdo a su visión, una traición a la esperanza popular.
Esta circunstancia, que el chavismo identifica como "revolucionaria" introduce una especie de falla de origen que dificulta la convivencia en torno a la letra de la ley entre los actores civiles y políticos del país.
Lo que, para algunos, el país tiene de revolucionario, para otros es, sencillamente, un proceso de erosión de la vida democrática: la concentración de todos los poderes públicos en manos del Presidente de la República; el secuestro de la Fuerza Armada para una parcialidad política; la entronización de empleados públicos fieles a la causa del presidente, con una administración central donde priva la obediencia debida.
No vivimos, como sabemos, un tiempo normal. El país tiene ante sí un experimento político absolutamente inédito, en el cual el marco legal está condicionado a unas circunstancias concretas, que podemos sin ironía alguna apellidar revolucionarias, en el cual la constitución misma, tal y como lo han confesado voceros del alto gobierno, está signada por la transitoriedad y el riesgo de importantes mutaciones.
Bajo una fachada democrática formal, en un marco político signado por la proliferación de elecciones y consultas, mientras los dimes y diretes de toda sociedad abierta parecieran indicarnos que, en apariencia, lo fundamental de la concepción de la vida en democracia no ha sido alterado, una peligrosa fuerza, que por ahora prefiere el control político a la coacción directa, parece querer imponer su ley interpretando de forma deliberada el largo plazo.
II
Hasta este momento, haciendo uso del mandato popular y su ascendencia entre gruesos sectores de la población, el chavismo ha llevado con éxito su cometido de ejercer a cabalidad su control sobre las instancias del estado venezolano: al chavismo le pertenecen en este momento, como nunca antes, en comparación con gobiernos anteriores, el músculo económico de Pdvsa y al menos sectores importantes de la Fuerza Armada. La circunstancia del año 2004 hizo que también se llevara casi todas las gobernaciones y alcaldías y el ámbito parlamentario.
Lo que no termina de lograr el oficialismo es su confesado propósito de ejercer una rectoría o un liderazgo definitivo para imponer sus postulados en el ánimo de toda sociedad venezolana. El chavismo no ha logrado que las instancia intermedias, las universidades, los medios de comunicación, el empresariado, los gremios profesionales, las expresiones culturales, las asociaciones civiles y las sociedades anónimas, los valores en el intercambio cotidiano de los venezolanos, tengan la matriz o la inspiración que ellos quisieran
El forcejeo para intentar imponerlo tuvo en el fallido intento de reforma uno de sus fracasos más sonoros. Hoy alimenta la mayoría de las tensiones y pequeños desencuentros que día a día tenemos con la realidad. Desde Miraflores, Hugo Chávez intenta que la cultura, las empresas de producción social, las misiones, las reservas y la milicia, las mesas técnicas de agua, los comités de tierra, los consejos comunales y otras instancias sociales, -algunas de ellas con objetivos y valores hasta cierto punto legítimos- se entronicen en la vida venezolana y predominen sobre lo otros.
La construcción de lo que Elías Jaua ha llamado "una hegemonía democrática": el desarrollo hasta sus últimas consecuencias del modelo gramsciano en el cual un nuevo bloque social de poder ejerza el predominio de sus valores sin necesidad de acudir a la fuerza.
Un proceso que tiene múltiples ejemplos cotidianos y puede corroborarse con un rasgo fundamental: la renuencia del oficialismo a participar en la elección o conformación de instituciones ya establecidas -como el Colegio Nacional de Periodistas-, y la tendencia a crear espacios para ellos solos.
III
Con un país en el cual el estado se está limitando a coexistir con la vasta porción de la sociedad que no lo acompaña, pasamos a evaluar someramente los desafíos y riesgos del periodismo – y, como valores añadidos, de la libertad y la democracia- en la hora actual.
El pulso político entre el gobierno y sus seguidores, por un lado, y las fuerzas políticas, sociales e independientes que se le oponen, por el otro, ha conocido varios episodios de intensidad variable. Esta pugna va a normar la vida venezolana en el futuro y va a condicionar el trabajo de los periodistas.
El periodismo venezolano, o buena parte de él, lo hemos anotado varias veces, cometió en las primeras de cambio errores de bulto muy graves tocado por el ánimo de defender la vida democrática y plural que hemos conocido los venezolanos desde 1958. Este rasgo conoció su clímax durante los insurrecciónales años 2002 y 2003. Los periodistas violentaron normas básicas de su trabajo, asumieron el papel de actores políticos, abandonando la parcela de liderazgo de opinión, y se lanzaron, junto a otros actores, en una aventura sin objetivos claros ni traducción política aceptable que, a la larga, no ha hecho sino fortalecer la causa del oficialismo.
Podemos anotar que, hasta ese entonces, muchos de los atropellos cometidos a la prensa, los periodistas, y el estado de derecho en general, si bien eran alimentadas desde el poder político, eran sobre todo producto de la tensión política existente. Se producían desmanes inaceptables tanto en la acera chavista como en la opositora.
Este primer episodio corresponde al comienzo del ejercicio de gobierno, en 1999, y se estaciona en 2004, año en el cual el gobierno se lleva la victoria del referéndum revocatorio y comienza silenciosamente a imponerle su voluntad al país.
En adelante, acusando algunas expresiones de malestar en los usuarios, y los terribles efectos de la polarización política, buena parte de los medios, los periodistas y los actores políticos y civiles realinearon su diagnóstico y moderaron ostensiblemente su línea editorial y su actitud personal.
Las tuercas del gobierno y la correspondiente debilidad de las desperdigadas fuerzas opositoras comenzaron a torcer la balanza. Comenzaron a hacerse frecuente las agresiones, golpes, amenazas y abusos al periodismo sin que mediara explicación o disculpa alguna. Ya no podíamos hablar de corresponsabilidad: el monopolio de la coacción era ahora facultad de quienes habían ganado.
El predominio político del gobierno alcanzó su máxima expresión en 2006, luego de la victoria de Hugo Chávez en las elecciones generales, y luego en 2007, años en el cual el ejecutivo procedió a quitarle la concesión a Radio Caracas Televisión
IV
Los periodistas vivimos en un complejo marco cotidiano: una democracia formal con demasiados lunares, a la cual se le desconfigura progresivamente el rostro con nuevas disposiciones legales, en un marco de libertades civiles, -comenzando por el de la libertad de expresión- todavía existente, pero acosado desde varios flancos.
Son cotidianas en este país las agresiones físicas a los periodistas por parte de activistas oficialistas que obran en medio de una gran impunidad; la criminalización del ejercicio de la crítica usando toda suerte de ardides retóricos y a veces legales, además de la cerrazón de las oficinas públicas para obtener información y la manifiesta renuencia de los funcionarios públicos a rendir cuentas de sus actos.
Los periodistas venezolanos debemos cerrar filas para segregar el mejor de los anticuerpos conocidos en contra de cualquiera de los virus que conspiran en contra de la democracia y el civilismo: más y mejor periodismo.
Tenemos que trabajar duro para expandir por todo el país, además del desarrollo de técnicas, el fomento de valores y herramientas intelectuales. Con el ejercicio incisivo, combativo, justo, equilibrado, sin concesiones, estructuralmente comprometido con la verdad, estaremos contribuyendo a repoblar el tejido social. Iremos ganando en respeto y credibilidad en la misma medida en que nuestros señalamientos sean ajustados a la verdad.
Una prédica que tiene que ser capaz de cumplir con todos los extremos del concepto de la integridad: si desde nuestra propia parcela se activa un nuevo movimiento para violentar los principios democráticos y de tolerancia que estamos defendiendo, alejándonos de la órbita del periodismo, este nos debe encontrar de frente. Por muy justificados que sean los motivos políticos.
El Colegio Nacional de Periodistas no ha sido, no es, ni podrá ser jamás, un partido político o una institución de intermediación que esté formulándose dilemas en torno a la conquista del poder. Eso no quiere decir que no se trate de una institución con contenidos e implicaciones políticas, en este caso civiles, en el sentido más cabal de la palabra.
Con mucha frecuencia se habla de la responsabilidad social y el vínculo con lo público de nuestro trabajo. Los periodistas que formamos parte de esta casa hemos renunciado a llevar una vida limitada únicamente a nuestros circuitos domésticos con el objeto de plantearnos algunas preocupaciones sociales y colectivas. Nos preocupa la dignidad de nuestro oficio, el bienestar de nuestros colegas. Nos motiva el compromiso con la verdad y el desarrollo general de la sociedad venezolana.
El país tiene que contar con un organismo que se constituya en una especie de faro para la preservación del estado de derecho, capaz, al mismo tiempo, de activar consensos en torno a esos grandes valores que consideramos irrenunciables, así como de sostener grandes verdades cuando toque estar en minoría.
Declaración de los Periodistas de Venezuela
La Seccional Caracas, como complemento a la ponencia, sobre el país que queremos, periodismo y libertad de expresión, de Alonso Moleiro somete a la consideración de la Convención Nacional de Periodistas el siguiente manifiesto por la Democracia y la Dignidad del Periodismo.
Las relaciones entre periodistas y poder han sido históricamente conflictivas, pero, por primera vez, asistimos en la era democrática del país, a la confrontación entre comunicadores sociales y grupos políticos y económicos que ven en la libertad e independencia de la prensa un obstáculo para sus objetivos. Ante esto, los periodistas venezolanos debemos apelar a nuestro Código de Ética cuyo cumplimiento es, por ley, obligatorio. Hoy es fundamental recordar los artículos 6 y 43 de dicho código. El primero establece que el periodista se debe fundamentalmente al pueblo venezolano, el cual tiene derecho de recibir información veraz, oportuna e integral a través de todos los medios de comunicación. Y el 43 establece que el periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad y la justicia.
De acuerdo con este compromiso ético y social declaramos:
1. Que el respeto debe ser la premisa básica de la relación entre periodistas y autoridades. Debe detenerse la campaña de maltratos y difamación con la cual se pretende amedrentarnos e invalidarnos en el ejercicio legítimo de nuestro trabajo y función social.
2. Que los funcionarios públicos comprendan su obligación de velar por el derecho de los venezolanos a estar informados y a expresarse libremente. Basta de hermetismo y de ocultamiento de la información necesaria para que los venezolanos ejerzamos plenamente nuestros derechos soberanos. Denunciamos el silenciamiento informativo, venga de donde venga y exigimos se hagan cumplir las leyes que obligan a la transparencia informativa.
3. Que se respete el derecho y el deber de los comunicadores a informar y por tanto a su necesidad de tener acceso a las fuentes oficiales y no oficiales de información. Queremos que se ponga fin al régimen de apartheid en el que se privilegia a los periodistas de medios oficiales en la cobertura de eventos de carácter gubernamental y se excluye a aquellos que trabajan para medios privados, en especial los que son considerados críticos y etiquetados como “enemigos de la revolución”.
4. El uso abusivo de los recursos y medios del Estado con carácter proselitista constituye una distorsión de la realidad que privilegia a los partidarios del gobierno y excluye a la disidencia, a los opositores y a todo aquel que piense distinto, por tanto la denunciamos como una acción discriminatoria en la comunicación gubernamental y una forma de censura oficial.
5. Protestamos la arbitrariedad con que se usa el artículo 192 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones con lo que se abusa de las transmisiones en cadena nacional de radio y televisión. Esto impide el equilibrio informativo, se ha convertido en un mecanismo de censura sistematica de los medios radioeléctricos cuyo fundamento es la inmediatez, y socava el derecho de todos a elegir. Exigimos equilibrio en la aplicación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Se administra en forma discriminatoria al sancionar selectivamente a los medios del sector privado y disculpar a priori a los que están bajo control gubernamental.
6. Rechazamos la promulgación por vía habilitante de una serie de leyes que socavan el Estado de Derecho y la Constitución. Una serie de leyes incluidas en esta ley fueron decretadas sin consulta con el país, introduciendo reformas en el sistema legal que habían sido previamente rechazadas por la mayoría de los venezolanos en el referendo consultivo del 2 de diciembre de 2007.
Esta declaración la hacemos ciudadanos venezolanos a conciencia y por voluntad propia y llamamos a nuestros colegas de todo el país a sumarse a ella y que nuestra voz sea escuchada y nuestra profesión respetada en todas las regiones del país.
Los que abajo firmamos, Periodistas somos todos