sábado, 1 de enero de 2011

EN EL 2011 SOÑEMOS COMO EL ÀGUILA Y NO PAREMOS DE VOLAR...


*El águila es el ave de mayor longevidad entre las criaturas de su especie. Vive 70 años.

Pero para alcanzar esa edad, al llegar a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión; sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue aferrar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas, gruesas.

¡Volar se le hace ya muy difícil!

 Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o atravesar un doloroso proceso de renovación que dura 150 días.

 Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar. Entonces el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir desgarrarlo y arrancarlo. Debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con él que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, tendrá que desplumar sus plumas viejas y esperar a que renazca su plumaje.

Después de cinco meses, emprende su vuelo de renovación y ... ¡a vivir 30 años más!

Sueña como un aguila y no pares de Volar!

¡Feliz 2011!

domingo, 19 de diciembre de 2010

LA LLEGADA DEMOCRÀTICA AL PODER NO INVALIDA EL DESARROLLO DE UNA TIRANÍA...

 Hitller y Mussolini...¡Tiranía por duplicado!
Hitller y Stalin....
http://www.historiasiglo20.org/BIO/stalin.htm

CONCEPTO DE TIRANÍA:

Tiranía es un término que procede de un vocablo griego y que hace referencia al abuso de poder, fuerza o superioridad. La tiranía también es el gobierno ejercido por un tirano (una persona que ejerce el poder de acuerdo a su voluntad y sin justicia).

Como régimen de poder absoluto, la tiranía supone un uso abusivo del aparato estatal. En la antigüedad, sin embargo, el concepto podía tener connotaciones positivas, ya que había tiranos que eran queridos por el pueblo a base de populismo y demagogia.

La noción de tiranía actualmente puede equipararse a diversas formas de dominación y de ejercicio del poder, como la dictadura, el absolutismo, el totalitarismo y el despotismo. Un tirano puede llegar al poder a través de la fuerza (con un golpe de Estado o una revolución), pero también mediante elecciones democráticas.

En este último caso, la llegada democrática al poder no invalida el desarrollo de una tiranía. Más allá de que la elección haya sido transparente, quien ostenta el poder puede convertirse en un tirano con el paso del tiempo a través de medidas que socaven las libertades individuales, restrinjan la libertad de expresión y limiten la oposición política.

FRASES CÈLEBRES SOBRE LA TIRANÍA: 

"Donde acaba la ley, empieza la tiranía."

"Yo he jurado sobre el altar de Dios una hostilidad eterna contra toda forma de tiranía sobre el espíritu del hombre."
Autor: Thomas Jefferson

"Los males de la tiranía rara vez son vistos nada más que por aquel que se opone a ella."

"La historia de la mujer es la historia de la peor forma de tiranía que el mundo ha conocido: la tiranía de los débiles sobre los fuertes. Es la única tiranía que dura."

"Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado y generoso les adulará."

Aristóteles

 Fuente de Información:
http://www.misfrasescelebres.com/frases-celebres/Tirania/
http://definicion.de/tirania/
http://www.definicionde.com/tirania/

sábado, 4 de diciembre de 2010

10 FORMAS PARA HACER ENEMIGOS EN FACEBOOK...


Todos hemos oído el slogan de “No haces 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos”, repetido hasta la saciedad en la propaganda de la película: La Red Social.

Pues bien, nosotros no creemos que puedas llegar a tener tantos, pero sí es posible que Facebook te cree enemigos que no tendrías de otro modo. ¿Cómo? Pues metiendo la pata.

En Facebook puedes interactuar con tus amigos y conocidos de muy variopintas maneras. Tanto es así, que es relativamente fácil equivocarse y ganarse su odio.
Hemos recopilado las diez formas más frecuentes de meter la pata en Facebook. La idea no es que las copies, sino que las evites. De tus buenos modales depende que tu vida social salga ganando.

1. Festival de etiquetas

Facebook permite etiquetar a personas en una foto, de modo que sus amigos pueden ver las fotos en las que aparece, aunque las suban otras personas.
Una buena forma de llamar la atención de tus amigos, así como de captar su enemistad, es etiquetarles en imágenes inverosímiles y en las que, obviamente, no aparecen ni por asomo.

También hay aplicaciones que generan imágenes como la de la derecha, etiquetando a amigos aleatoriamente. Es una práctica tan molesta como enviar presentaciones Powerpoint a mansalva.

Al final, lejos de ser divertido, lo único que logran estas acciones es llenar de basura y spam el apartado “fotos en las que aparezco” de tus conocidos.

Si quieres compartir algo, usa la opción Compartir (irónicamente, justo encima de Etiquetar), con la cual puedes compartir imágenes y vídeos de otras personas y sin molestar a nadie.

2. Secretos a voces y graffitis molestos

El muro permite comunicarte con tus amigos, pero no se puede decir que sea muy confidencial. El símil es fácil: escribir en el muro de un amigo es cómo garabatear en la pared de su casa. Él lo leerá, pero también todo aquel que pase por allí. contenidos no solicitados, amén de poco elegante, asegura la reacción explosiva de quien adora tener un muro impoluto.

3. ¡Únete a mí y seremos invencibles, granjero ninja!

Facebook está lleno de sicarios, piratas, hortelanos, cafeteros, ninjas, camareros, paladines, panaderos y un enorme sin fin de profesiones artesanales. No te asustes: nos referimos a los juegos.

Desgraciadamente, una práctica común en este tipo de juegos “sociales” consiste en instarte de forma muy cansina a que invites a tus amigos para mayor diversión, poder, dinero y acceso a funciones bloqueadas. El resultado: toneladas de invitaciones en las solicitudes de tus amigos, esto es, spam del bueno.

Es fácil de adivinar qué impresión se llevan tus amigos, especialmente aquellos con los que no tratas frecuentemente, cuando reciben invitaciones y más invitaciones, así que, por favor, invita sólo a aquellos que juegan contigo.

4. ¿Te apuntas a un evento en el Polo Norte?

¿Alguien ha hablado de invitar a discreción? No nos olvidemos de los eventos, otra área clásica en el campo del spam social.

Invitar a medio mundo a tus eventos es a todas luces una mala idea, pero además puede resultar especialmente ridículo si el evento en cuestión sucede en una parte del mundo y algunos de tus contactos están en la otra.

En resumen ¿invitarías a toda la población mundial a tu fiesta de cumpleaños? No, ¿verdad? Entonces tampoco lo hagas en Facebook.

5. Fotos de perfil falsas y seudónimos

Se llama Facebook, “Libro de la cara”, y de eso va, de rostros. Pon una foto auténtica: la gente agradece saber que está hablando con un ser humano. Ocultar la propia identidad tras una foto de perfil falsa (un dinosaurio sonriente, un personaje de dibujos animados, un paisaje con ovejas) predispone a que la gente tome poco en serio tu perfil.

Lo mismo se aplica a los nombres: poner nombres ficticios, seudónimos ingeniosos, anagramas y demás argucias genera distancia, especialmente en quien comparte sus vivencias de manera transparente. Lo primero que pensarán al ver tu perfil será “Este se ha dado de alta para cotillear”. Demuestra que no es así, anda.

6. Familiares ficticios y relaciones absurdas

Cierto tipo de usuarios, especialmente los más jóvenes, aprovechan las peticiones de parentesco para construir listas de amigos especiales. Así, no es raro ver perfiles con dos docenas de hermanos, siete padres, cuatro madres y seis hijos. Esta práctica no sólo te expone a que tu cuenta sea denunciada como falsa, sino que da una pésima imagen.

En cuanto a tu estado sentimental, ideología y religión, también recomendamos que, o bien dejes vacíos estos campos, o bien los rellenes con información fidedigna. Crear un perfil de tu perro y marcar que tenéis una relación abierta queda raro, al igual que definir tu religión como “Blah” o tu ideología como “Cerveza”.

7. Subir fotos y vídeos de contenido embarazoso

¿Qué sería Facebook sin vídeos dignos de Jackass o fotos de una bacanal organizada por estudiantes extranjeros? Un lugar mucho más aburrido. Sin embargo, deja que sean los demás quienes suban esas fotos y evita añadir tú mismo carne en el asador, especialmente si lleva poca ropa.

En cualquier caso, no subas fotos y vídeos sin el consentimiento sobrio de la persona retratada. Envíale un mensaje o deja que sea ella quien suba el material a su perfil. En caso de no recibir respuesta, guíate por el tono general de sus fotos y vídeos.

8. Hacerte fan de páginas ofensivas o de mal gusto

Hacerse fan de una página es un mensaje indirecto; de hecho, a veces, se usa con fines sarcásticos o pasivo-agresivos. Pero, en otras ocasiones, marcar que te gusta una página controvertida puede suponer el final de una amistad, especialmente si hablamos de una página de mal gusto.

No abuses del chat integrado y úsalo únicamente cuando tengas algo que decir. Para establecer el contacto es mejor usar los mensajes privados o enviar un correo electrónico, o añadir a la persona a otro programa de mensajería instantánea.

9. Saludar con insistencia a través del chat

El chat de Facebook es mediocre: funciona cuando le apetece, no tiene apenas opciones y, lo más importante de todo, es muy intrusivo, casi más que el de Google en GMail. Basta con dejarlo activado para que docenas de contactos te saluden y hagan pitar el navegador como R2D2 en una crisis de pánico.

10. Usar la cuenta como repetidor de Twitter, FriendFeed, etcétera

Te has dado de alta en Facebook porque te han invitado... y has abandonado la cuenta a su suerte. Sólo hay algo peor que eso: usar la cuenta como un zombie que publica lo que hace en otros sitios, como Twitter, FourSquare o FriendFeed.

Alimentar tu muro con spam automático da la impresión de que ignoras por completo tu perfil (cosa que probablemente sea cierta). Hazle un favor a tus contactos y desactiva el envío automático de noticias si no vas a entrar en tu perfil durante un tiempo.
¿Haces alguna de estas acciones, o eres la víctima? ¿Qué te saca más de quicio de Facebook?

Fuente de información: OnSoftwareBlog


Video de promoción del film basada en historia del creador de Facebook:
link: http://www.youtube.com/watch?v=3FnijiMZDaM



Los crïticos premian a film LA RED SOCIA; que es la historia del creador de Facebook...
hhttp://www.eluniversal.com/2010/12/04/til_art_los-criticos-premian_2126988.shtmlttp://www.eluniversal.com/2010

sábado, 27 de noviembre de 2010

MARUJA YAMAWAKI, EL ÁNGEL GUARDIÁN DE LOS PERIODISTAS VENEZOL ANOS DIJO ADIÓS PARA SIEMPRE EN MEDIO DE LA LLUVIA Y EL CIELO ENCAPOTADO....






HASTA SIEMPRE MARUJA!. BENDICE TODOS LOS DÍAS DESDE EL CIELO A LOS PERIODISTAS: QUE FUIMOS COMO TUS HIJOS Y CONFIDENTES...(Paula Giraud)


Este sàbado 27 de noviembre con una capital inundada en lluvia y el cielo encapotado, recibió cristiana sepultura nuestra inolvidable MARUJA, hermana, madre y guía espiritual de todos los periodistas venezolanos desde hace medio siglo.

¡Cuanta tristeza por la partida de Maruja del plano terrenal!. La persona màs querida de cincuenta años de historia gremial de los periodistas. Maruja no era solamente nuestra respetada y consentida SECRETARIA tanto de los presidentes de la histórica AVP (Asociación Venezolana de Periodistas) y de los que vinieron luego con el nacimiento por Ley del Colegio Nacional de Periodistas. Maruja fue nuestra amiga, nuestra confidente y la "mamà" de todos los periodistas que crecimos con èlla profesionalmente, muchos antes de graduarnos de nuestras respectivas Universidades nacionales. ¡Se fue el alma del gremio de periodistas sin distingos partidistas!.


ROSA MIREYA MARCANO:
MARUJA MIL GRACIAS POR HACER GREMIO...
El pasado jueves 25 de noviembre falleció nuestra querida Maruja Yamawaki, secretaria por 52 años del Colegio Nacional de Periodistas, murió como ella deseaba: en su escritorio, trabajando. Nuestro gremio está de luto. Maruja -cuyo nombre real era María del Rosario Munive de Yamawaki- fue la historia viva del CNP, y me atrevo a escribir que fue apreciada por todos los periodistas sin distinción política de ninguna especie.

Quienes no son comunicadores sociales se preguntarán: ¿Quién es Maruja? y les puedo responder -sin temor a equivocarme- que fue una de las personas más importante de nuestro gremio periodístico por la lealtad, cariño, mística y devoción que tuvo siempre en su labor, a pesar de no ser periodista colegiada demostró un sentido de pertenencia al gremio envidiado por más de un comunicador social graduado. Otra de las características de Marujita -cómo era conocida por nosotros sin distinción de edad- era su increible memoria, sabía quién era cada uno de los 18 mil periodistas colegiados. Una colega -carnet número 1.306- recordaba como después de varios años sin haber ido al colegio, llamó un día y sólo al decir "buenos días", Maruja le preguntó: "Magaly Ramírez ¿Dónde estás trabajando?, esa era nuestra Marujita.

Una sonrisa, una recomendación nunca faltaba al momento de hablar con ella, anédotas hay muchas desde recordale a presidentes del CNP cuándo debía tomarse la medicina hasta orientar a los futuros comunicadores sobre las funciones y los beneficios de pertenecer al Colegio Nacional de Periodistas.

Esta pérdida realmente es irremplazable porqué sólo pensar que al acercarnos al piso 3 del Colegio Nacional de Periodistas, ubicado en la avenida Andrés Bello en la agitada Caracas, y no ver tras ese escritorio a nuestra querida Maruja, un vacío se apodera de nuestro ser...

Maruja, mi querida Maruja se que este no es un adiós sino un hasta pronto, mas siempre estarás presente en todos los periodistas de Venezuela. Mil gracias por hacer gremio, mil gracias por querer como lo hiciste a nuestra institución y a cada uno de nosotros.

Rosa Mireya Marcano
CNP8299
Un Sólo Gremio
@rosamireyam


ASDRÚBAL BARRIOS: MARUJA ERA NUESTRA AMIGA, HERMANA Y NUESTRA GUÍA ESPIRITUAL...

La echaremos de menos por siempre. La última vez, la vi muy mal con un ataque de asma. Era nuestra amiga, hermana y, si mi apuran, dirìa tambièn que nuestro guìa espiritual, pendiente siempre de cada uno de sus muchachos, con infinita amabilidad. Representó una vida dedicada a un gremio, en los últimos tiempos un tanto afligida por el caos reinante en su gran casa, a la que dedicó con celo extremo lo mejor de su esplendida existencia. Los golpes de timòn y la amenaza constante contra éste, su templo, la llevaba a añorar tiempos idos. Se nos fue el angel guardián. Estoy seguro que atesoró buena parte de la memoria instiucional, por cuanto sugiero que sus pertenecencias en su puesto de trabajo deben ser asumidas como patrimonio digno de cuidar y conservar para la posteridad. La echarè de menos cuando en mis acostumbrados toques tècnicos, pase por el Colegio de Periodistas y ya no pueda verla tal cual era costumbre. Paz a sus restos.

FRANKLIN GRATEROL:

Definitivamente una dama entregada a su trabajo que amaba, al respeto que le profesó a todos quienes nos acercamos a ella por infinitas razones, su paciencia, su cortesía, su atención y un sin fin de excelentes cualidades que la hicieron única. Lamentamos profundamente su muerte.

DAMARYS MÀRQUEZ BALZA:

¡Imposible no llorar...! ¿Quién de nosotros, de los que estamos afiliados al CNP y al Instituto de Previsión Social del Periodista no recurrimos a Maruja, todos atorados, para que nos orientara con el HCM y otros beneficios gremiales, y hasta con nuestros problemas personales? Y ella allí, siempre presta, bondadosa y diligente auxiliándonos con su eterna sonrisa y con esa sabiduría acumulada en tantos años de trabajo en nuestro gremio. !DIOS TE BENDIGA MARUJA! +

IMPERIO RODRIGUEZ:
Recordaremos siempre su abnegación y amor por el gremio. Varias generaciones fuimos sus hijos, Te amamos Maruja.

EDGAR PADILLA:

En el CNP-Trujillo tambien la recordaremos con afecto siempre ESTUVO pendiente de todos nosotros..Su premio: El paraiso y la satisfacción del deber cumplido...

ANGEL BUSTAMANTE:
Paz a su alma. A cuántos nos vió crecer Marujita. Envejecimos, engordamos, se nos cayó el pelo, nos casamos, divorciiamos, nos volvimos a casar, parimos, y Maruja, al pie del cañon. Nuestro mejor recuerdo para ella.

KATIA GIL (Desde Costa Rica):
ME UNO AL DOLOR QUE MUCHOS SENTIMOS POR SU DESAPARICIÓN FÍSICA. ESTOY SORPRENDIDA PORQUE MARUJITA ES DE LAS PERSONAS QUE NUNCA MUEREN. ESTUVO Y ESTARÁ SIEMPRE EN NUESTRO COLEGIO DE PERIODISTAS Y EN NUESTROS CORAZONES.

PATRICIA GUZMÀN:
Imprescindible fue Maruja, inolvidable será...

JULIO CÈSAR CAMACHO:

Lamentable pérdida. Maruja fue el alma ,corazón y vida en el CNP desde el nacimiento de la AVP. La vamos a extrañar muchísimo pero nuestro cariño y agradecimiento hacia ella será eterno.

MAGALY GARCÍA:

Jamas vi tanto amor por una instituciòn como el que sentìa Maruja por el Colegio Nacional de Periodistas, Paz a sus restos.

MARISOL DECARLI RODRÍGUEZ:

Es realmente una gran pérdida. Nos amó a todos y el CNP era su vida. Siempre estarás entre nosotros, fraterna amiga...

ARLETTE DANGLADES:
Su recuerdo perdurará por siempre en nuestros corazones y será como un faro de luz que alumbre el camino cuando nos sintamos a punto de desfallecer.

DICK TORRES:

Ella sigue en nuestros corazones y le seguiré pidiendo. Se que ella nos ayudará.

JUAN JOSÈ PERALTA:
Lamento no acompañar a Maruja, pero estoy en Barquisimeto. Estoy seguro que estaré muy bien representado en todos quienes allí estarán en el último adiós este 27 de noviembre. Elevaré una oración por su alma. Maruja serà: ¡iNSUSTITUIBLE!

MIRIAM FREILICH
(Desde España):
Que descanse en paz la querida y apreciada Maruja. ¡Siempre tan dispuesta a ayudarnos!.
Paz a sus restos.Pésame a su familia biológica y a todo el gremio.


YLLENI RODRÍGUEZ:

Inolvidable la Gran Maruja. ¡Que Dios la tenga en la gloria!

SERENELLA ROSAS: ¡Buen viaje mi querida Maruja!

FANNY ALVARADO:
(Secretaría del CNP-Caracas desde hace 14 años)
¡Què triste me siento por la muerte de mi querida Maruja!. ¡Cuànto he llorado por su partida!

GILBERTO ROMÀN: ¡Se nos fue el alma y àngel guardián del CNP!. ¡Que triste me siento por su partida!. La voy extrañar por siempre....¡Cuàntas cosas y momentos compartimos juntos en el CNP!. ¡Se nos murió Maruja...!

MARCO TULIO ARELLANO:

¡MURIÓ MARUJA, MARUJITA LA SECRETARIA DE TODA LA VIDA DEL CNP! UNA HERENCIA PERPETUA DE LA AVP.MADRE, HERMANA, AMIGA DE TODOS LOS PERIODISTAS. ¡EL SEÑOR TODOPODEROSO LA RECIBA A SU DIESTRA!

sábado, 20 de noviembre de 2010

LO QUE ANTONIO LEDEZMA SI PUDO RESOLVER HACE MUCHOS MESES Y DEJA A 15 FUNCIONARIOS DE CULTURA SIN NAVIDAD Y UN ARRIBO AL 2011 CON LAS MANOS VACÍAS...

Por Paula Giraud/ CNP 3804

Correo: paulagiraud@gmail.com

Los 15 funcionarios de la Secretaría de Cultura, entre los cuales se encuentran dos mujeres con niños de 13 meses y una invidente con una menor de 24 meses a la presente fecha, hemos sido los grandes olvidados e IGNORADOS: No tenemos fuerza física suficiente “ni política” como el personal masculino en un alto porcentaje de la Secretaría de Infraestructura de la Alcaldía Metropolitana de Caracas porque somos mujeres y pocas voces que nadie escucha" para que ni del lado del oficialismo ni del lado de Antonio Ledezma resuelvan administrativamente y con SENSIBILIDAD una "estúpida nómina" de 15 personas, de los cuales 4 estamos en etapa de jubilación, que está en el espacio cósmico de la inepta administración pública de la millonaria Venezuela petrolera, que dejaron sin salarios desde el 1 de enero del presente año, sin derecho a acceder a prestaciones sociales, sin derechos de accesar a las jubilaciones legales, y además de violentados los derechos legales-humanos de dos mujeres con niños chiquiticos cuando las dejaron sin ingresos hace 11 meses al igual que a una invidente con una menor de dos años.

Este problema laboral-legal-administrativo de 15 personas SI LO PUDO HABER RESUELTO ANTONIO LEDEZMA, y haber rectificado su error administrativo aunque fuese en julio del presente año, e incluirnos a la nómina nuevamente a la cual hemos pertenecido desde de la desparecida Gobernación del Distrito Federal. El Artículo 5 de la Ley de Transferencia de Bienes del Distrito Metropolitano al Gobierno del Distrito Capital, dice claramente en su texto, que" todos los funcionarios de la Alcaldía Metropolitana de Caracas permanecerán en sus puestos y con todos sus derechos laborales, hasta tanto no se haga el traslado efectivo de las dependencias o trabajadores seleccionados a transferir al Gobierno del Distrito Capital". Bajo un "supuesto", Ledezma y la hermana del Diputado Electo Richard Blanco (Moravia Blanco), Directora de Recursos Humanos de la Alcaldía de Ledezma, en noviembre del 2009, de manera "olímpica" decidieron sacar del presupuesto del 2010 al personal de Cultura (15 personas).

En las decisiones administrativas y legales no se toman decisiones bajo SUPUESTOS, o "yo pensaba que este personal iba a ser asumido por el Gobierno del Distrito Capital". Luego de sacarnos la administración de Ledezma en el 2009 del presupuesto del 2010, en enero nos sacan silenciosamente de nómina y sin notificación escrita para que no pudiésemos accionar legalmente, y bajo "la mentira" que cuando el TSJ decidiera el caso del personal administrativo y obrero de la Secretaría de Infraestructura (sentencia que salió el 22 de julio del presente año), al personal de Cultura se le devolvían sus derechos laborales y legales. Llegó esa "famosa sentencia" que favorecía a un numeroso personal obrero con muchos hombres grandotes y fuertes que le paralizan las oficinas o edificios completos a cualquier Alcalde o Gobernador "que no comen cuentos", y nos dicen los JEFESOTES de Ledezma al "minúsculo grupo de mujeres de Cultura": Lo lamentamos pero ustedes no están incluidos en esta sentencia. ¡DEMANDEN!.

Nos robaron las navidades y un próspero año 2011 a 15 funcionarios de la Secretaría de Cultura (mayoría mujeres y únicas jefes de hogar) de la Alcaldía Metropolitana de Caracas y que de ñapa estamos entre los trabajadores más antiguos de la institución desde que éramos Gobernación del Distrito Federal: ¡Viva Ledezma y Viva Chávez!

21 de noviembre 2010

viernes, 5 de noviembre de 2010

LA REBELIÓN DE LOS NAÚFRAGOS, INTERESANTE LIBRO QUE ANALIZA SEGUNDO MADANDATO DE CARLOS ANDRÈS PEREZ...

A continuación publicamos el primer capítulo de La rebelión de los Náufragos, de Mirtha Rivero (Editorial Alfa), un libro en el que se analiza el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez y los hechos y procesos que determinaron su renuncia además de exponer verdades que contradicen la sabiduría convencional.




El famoso salto de CAP en su primera campaña electoral, con el famoso lema"Ese hombre si camina"

En esta foto con Gerald Ford y Jimmy Carter. Tambièn fue amigo de Fidel Castro.

La rebelión de los náufragos

Es difícil saber lo que hizo o pensó durante las últimas horas que pasó en su despacho. Queda imaginar, especular, inventar. A las tres y media de la tarde, los objetos personales habían desaparecido de la vista. Esa misma mañana, en menos de noventa minutos, un comando invisible había barrido todo rastro de su paso por allí. Todo testimonio de su devenir público, de su historia oficial. La única historia que, por cierto, tenía cabida en ese espacio, por lo menos en lo que se refería a los cuerpos inanimados. La vida privada era –o él hubiese querido que fuera– privada, no se exponía en papeles, chécheres o portarretratos, y en esa oficina pública no podía haber sino vestigios de su recorrido público. De su trasiego político. De su tuteo con el liderazgo mundial. Esas fueron las huellas que recogieron de la sala esa mañana. El comando sigiloso se había llevado la colección de fotos en donde aparecía al lado de Felipe González, Jimmy Carter, el rey Juan Carlos, Willy Brandt, el jeque árabe de nombre enredado y como media docena de fotos más. También cargaron con los libros de biografías, y por supuesto –fue lo primero que se llevaron– con el busto de Abraham Lincoln y el altorrelieve con la cara de Simón Bolívar. Nada más quedaban, como testigos mudos de otra época, la silla sobreviviente a su primer gobierno –y que Cecilia había mandado a retapizar–, el inmenso globo terráqueo que François Miterrand le regaló en la visita que hizo a Caracas y un revólver calibre treinta y ocho que reposaba –íngrimo– en el centro del escritorio, como la seña más clara de que había llegado la hora de salida. Porque un arma –era su creencia– no es para andar exhibiéndola.

Las armas no son ornamento ni prueba de hombría. Lo había aprendido muy temprano, oyendo las historias de la guerra colombiana de los mil días que le contaba su tío, el general Manuel Rodríguez, y lo comprobó en carne propia mucho después, durante los diez años de resistencia, clandestinidad y exilio que empezaron en 1948, cuando los militares derrocaron a Rómulo Gallegos y él pretendió aguantar en Maracay instalando un gobierno de emergencia. Desde esos tiempos en que lo perseguían empezó a familiarizarse con las armas; tanto, que cuando cayó la dictadura y debutó la democracia las siguió teniendo cerca. Había un revólver escondido en el cajón de la mesa de noche –bajo llave– cuando estaba en la casa o, si era Presidente y estaba en Miraflores, en la minúscula gaveta que se asomaba discreta por debajo de la mesa que una vez había sido de Rómulo Betancourt. Esta vez el revólver estaba sobre el escritorio.

Lo acababa de
sacar de su escondite porque ya se iba. Había llegado la hora de cierre. Se iba pese a que no eran las nueve ni las diez o las once de la noche. Se iba aunque afuera, en la calle, el sol quemara y faltaba para que cayera la tarde y entrara la noche. En verdad todavía tenía una hora, hora y media por delante para irse, pero eran pocos los minutos que le quedaban para estar solo y despedirse de esas paredes. Pronto llegaría la marabunta; había que alistarse.

El barbero de Palacio acababa de salir. Concluido el almuerzo lo mandó llamar como lo había hecho tantas otras veces en medio de una agenda complicada, porque debía recibir a un visitante distinguido. Por más atosigado que estuviera no gustaba de aparecer desgreñado y descompuesto, dando muestra de azoro. Si había llamado al peluquero en momentos menos trascendentes, cómo no hacerlo a esa precisa hora. ¿Cómo no llamarlo por última vez? Es más, así llenaba su horario en medio de una jornada tan pobre y desleída como la que había tenido ese día. Y es que por más empeño que había puesto en fijarse actividades, tareas y reuniones, el esfuerzo era en vano. Muy poco, casi nada, le quedaba por hacer y esa certidumbre lo asolaba. La representación inútil de un florero frente a una ventana se le venía a cada tanto a la cabeza como una alucinación. Odiaba la idea de ser tratado como adorno. O peor: como estorbo.

Toda la vida se había enorgullecido de ser un hombre de acción, un ser que actuaba, que hacía, que se ocupaba. No fue gratuito que en la primera campaña se vendiera como el hombre que camina. La frase, más que un lema publicitario, más que un jingle, resumía su carácter. Más que un tipo atorado, terco y obstinado –que lo era– se reconocía como un tipo que ejerce, que ejecuta, que conjuga en primera persona el verbo hacer. Porque es de espíritus flojos, pacatos y débiles detenerse, quedarse inmóvil. Es contrario a su estilo inhibirse o retraerse ante los tropiezos. Grandes o pequeños. Si se cae un botón de la camisa y Blanca no anda por ahí, él solito agarra y se cose el botón; si necesita la copia de un documento, nada le impide manejar la fotocopiadora; si le dicen que no vaya al Congreso porque le van a boicotear su entrada y que lo mejor es no ir y dejarlo para después, pues él va, y armado, por si acaso. Siempre hay algo que hacer, que se puede o que se tiene que hacer. Siempre, menos este día.

Pretendiendo huirle a la inacción había pensado presentarse esa tarde en el Parlamento para demandar, él mismo, a los senadores que aprobaran por unanimidad el juicio. Sería un lance emotivo, dramático, digno de grandes titulares. Pero también –lo pensó mejor– una ocurrencia estéril, y a lo mejor contraproducente. No faltaría el resentido que, queriendo humillar, iba a pedir la palabra después de él. Y no, no iba a brindar esa oportunidad. No iban a caerle encima otra vez. No más. Lo prudente era domesticar los impulsos y recoger las alas hasta nuevos tiempos. Además, qué tanta novedad iba a recitar. Qué más quedaba por decir. ¡Qué vaina! Esta vez tampoco se despediría como lo había planeado.

En 1979 fantaseó con la imagen de entregar la banda e irse a pie desde el Congreso hasta la sede del partido. Sería un largo trecho, rodeado de gente, de pueblo que en el trayecto se le uniría. Al llegar, el partido lo recibiría con aplausos, inclinándose ante su jefatura. Eso quiso, eso imaginó pero no pudo, porque se dio cuenta de que entre sus compañeros no había interés en recibirlo con honores. Le achacaban que no puso lo que le tocaba para que Acción Democrática ganara las elecciones y que, encima, cuando perdieron, se apresuró en admitir el triunfo ajeno. No lo perdonaban. Había mucho reconcomio, y en vez de homenajes se estaban cociendo intrigas. Por eso no cerró como quiso su primera presidencia. Se quedó con las ganas. Y tampoco iba a poder en la segunda. Parecía una maldición. Lo que restaba era mantener el aplomo. Guardar las apariencias.

sacar de su escondite porque ya se iba. Había llegado la hora de cierre. Se iba pese a que no eran las nueve ni las diez o las once de la noche. Se iba aunque afuera, en la calle, el sol quemara y faltaba para que cayera la tarde y entrara la noche. En verdad todavía tenía una hora, hora y media por delante para irse, pero eran pocos los minutos que le quedaban para estar solo y despedirse de esas paredes. Pronto llegaría la marabunta; había que alistarse.

El barbero de Palacio acababa de salir. Concluido el almuerzo lo mandó llamar como lo había hecho tantas otras veces en medio de una agenda complicada, porque debía recibir a un visitante distinguido. Por más atosigado que estuviera no gustaba de aparecer desgreñado y descompuesto, dando muestra de azoro. Si había llamado al peluquero en momentos menos trascendentes, cómo no hacerlo a esa precisa hora. ¿Cómo no llamarlo por última vez? Es más, así llenaba su horario en medio de una jornada tan pobre y desleída como la que había tenido ese día. Y es que por más empeño que había puesto en fijarse actividades, tareas y reuniones, el esfuerzo era en vano. Muy poco, casi nada, le quedaba por hacer y esa certidumbre lo asolaba. La representación inútil de un florero frente a una ventana se le venía a cada tanto a la cabeza como una alucinación. Odiaba la idea de ser tratado como adorno. O peor: como estorbo. Toda la vida se había enorgullecido de ser un hombre de acción, un ser que actuaba, que hacía, que se ocupaba. No fue gratuito que en la primera campaña se vendiera como el hombre que camina. La frase, más que un lema publicitario, más que un jingle, resumía su carácter. Más que un tipo atorado, terco y obstinado –que lo era– se reconocía como un tipo que ejerce, que ejecuta, que conjuga en primera persona el verbo hacer. Porque es de espíritus flojos, pacatos y débiles detenerse, quedarse inmóvil. Es contrario a su estilo inhibirse o retraerse ante los tropiezos. Grandes o pequeños. Si se cae un botón de la camisa y Blanca no anda por ahí, él solito agarra y se cose el botón; si necesita la copia de un documento, nada le impide manejar la fotocopiadora; si le dicen que no vaya al Congreso porque le van a boicotear su entrada y que lo mejor es no ir y dejarlo para después, pues él va, y armado, por si acaso. Siempre hay algo que hacer, que se puede o que se tiene que hacer. Siempre, menos este día.

Pretendiendo huirle a la inacción había pensado presentarse esa tarde en el Parlamento para demandar, él mismo, a los senadores que aprobaran por unanimidad el juicio. Sería un lance emotivo, dramático, digno de grandes titulares. Pero también –lo pensó mejor– una ocurrencia estéril, y a lo mejor contraproducente. No faltaría el resentido que, queriendo humillar, iba a pedir la palabra después de él. Y no, no iba a brindar esa oportunidad. No iban a caerle encima otra vez. No más. Lo prudente era domesticar los impulsos y recoger las alas hasta nuevos tiempos. Además, qué tanta novedad iba a recitar. Qué más quedaba por decir. ¡Qué vaina! Esta vez tampoco se despediría como lo había planeado.

En 1979 fantaseó con la imagen de entregar la banda e irse a pie desde el Congreso hasta la sede del partido. Sería un largo trecho, rodeado de gente, de pueblo que en el trayecto se le uniría. Al llegar, el partido lo recibiría con aplausos, inclinándose ante su jefatura. Eso quiso, eso imaginó pero no pudo, porque se dio cuenta de que entre sus compañeros no había interés en recibirlo con honores. Le achacaban que no puso lo que le tocaba para que Acción Democrática ganara las elecciones y que, encima, cuando perdieron, se apresuró en admitir el triunfo ajeno. No lo perdonaban. Había mucho reconcomio, y en vez de homenajes se estaban cociendo intrigas. Por eso no cerró como quiso su primera presidencia. Se quedó con las ganas. Y tampoco iba a poder en la segunda. Parecía una maldición. Lo que restaba era mantener el aplomo. Guardar las apariencias.

Ajustó el nudo de la corbata, tiró el saco hacia abajo y lo cerró abrochando un solo botón. El semblante ya estaba entrenado para lo que venía, pero por si acaso revisó. El ceño no debía revelar inconveniencias. No era hora para descubrirse molesto, aunque lo estuviera, o triste, que también lo estaba, o impotente o sorprendido o herido o desarmado. Ni un atisbo de su ánimo, de su verdadero ánimo, debía traslucirse. Suficiente con la alocución de la noche anterior. Había que mostrarse sobrio, sereno, firme. Entero. Prohibidos los hombros caídos. Pronto le tocaría despedirse formalmente de su equipo. Pronto llegaría el ejército invasor. En cuestión de minutos comenzaría el desfile y había que seguir el libreto. Apretón de manos, saludo cordial, firma del acta, nuevo apretón de manos, abrazo de rigor, otros apretones más allá, quizá un beso en alguna mejilla, y ya. Sin fanfarrias, sin fausto o aparato. Sin discurso. Cerraba el mes más largo de su vida. De su historia. Tanto de la pública como de la privada. El mes más largo, y eso que apenas habían pasado veintiún días.

La fecha exacta: 21 de mayo de 1993.

***

Moraima –todavía con rastros de trasnocho en el cuerpo- buscaba la noticia en la televisión. Se había acostado a las dos de la mañana, pero la emoción no la había dejado reposar. A las siete ya estaba fuera de la cama, con un café en la mano enfrente del televisor. Desde entonces casi no se había despegado de la pantalla y, a pesar del aporreo, estaba feliz. Ese día no iría a trabajar. Lo había pedido con anticipación porque cumplía cuarenta años y quería celebrar de una manera distinta esa fecha. Iniciaba una nueva etapa en su vida y no quería inaugurarla encerrada en una oficina rodeada de folios y carpetas. Tenía pensado un amanecer diferente, una celebración especial. Pero ni soñaba con lo especial que terminó siendo. Había comenzado a festejar en la víspera, cuando el jueves a las cuatro de la tarde, estando en el trabajo, se enteró de la novedad: «Con nueve votos a favor y seis en contra –leyó en cámara un tipo de rostro grasoso y lentes que le resbalaban en la naríz– la Corte Suprema de Justicia en sala plena declara que hay méritos suficientes para el enjuiciamiento del Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez Rodríguez…».

El tipo con lentes no había terminado de hablar cuando un aplauso fuerte y compacto arropó el resto de su discurso. Al magistrado Gonzalo Rodríguez Corro sólo se le veía la cara brillante enmarcada entre un enjambre de cables y micrófonos. Menos de cinco minutos tardó en leer la decisión. A Moraima le entraron ganas de salir corriendo a pegar lecos por la ventana, animada por un alboroto que venía de la calle a la altura de la esquina de Gradillas. Hasta su oficina llegaron los vivas y los cánticos que, como parte de la fiesta, invocaban el nombre de un militar preso. Ella no salió a gritar en ese momento, pero tampoco se quedó sin darse el gusto: en la noche, después de oír el discurso que dio el Jefe de Estado por cadena nacional, chilló de lo lindo desde el balcón de su apartamento en Santa Paula. En su concierto la acompañó su marido, que golpeó sin cesar y sin piedad el fundillo de una sartén. Los dos estaban felices, pero Moraima más; estaba tan contenta que hasta le entraron deseos de lanzar cohetes. Ella, que tanto miedo le tenía a los juegos pirotécnicos desde que, siendo muchachita, se quemó la mano con una luz de bengala. Ella misma se sintió tentada a raspar un fósforo para prender la mecha de un tumbarrancho. Sería una buena manera de empezar su fiesta, se dijo. Tirar cohetes para celebrar una nueva etapa. La suya y la del país. Era el inicio de su cuarta década de vida y el inicio de otra época en la vida del país. No le cabían dudas de lo que venía. El anuncio abría un horizonte de esperanzas, y por sí solo constituía el mejor obsequio que podían darle por su cumpleaños. Ni que lo hubiera encargado. Y esa noche, en los ratos en que no estuvo asomada al balcón o viendo las noticias transmitidas en vivo, se colgó al teléfono para comentar que la renuncia del Presidente –aunque el Presidente no había renunciado pero era como si lo hubiera hecho-era el presente más bonito que le habían dado. En cuanto agarraba la bocina, cada vez más achispada por la champaña, machacaba: ¡es mi mejor regalo!

Aquello era histórico. Nunca imaginó que viviría para presenciar un hecho parecido. Harta de los partidos y de sus dirigentes, se había convertido en una escéptica. Descreía del sistema democrático, o cuando menos de su evolución. Desconfiaba de todo y de todos. Para ella todos los políticos eran corruptos y todos los jueces se podían comprar; lo que hacía falta era que le llegaran al precio. Por eso estaba convencida de que, al final, los magistrados de la Corte no le iban a dar luz verde al juicio en contra del primer mandatario nacional. Era imposible, decía. Ni en la novela de màs audiendiencia de RCTV en esos años en Por estas calles se había visto. Cómo iba a suceder en la vida real, en la vida de verdad, verdad. No ocurriría nada, había predicho, porque nunca ocurre nada en este país. Todo el mundo roba y roba y se sale con la suya. Nadie paga. Esa era una de sus verdades absolutas. Pero se equivocó. Un día antes de cumplir cuarenta años, la misma Corte de la que tanto despotricaba la había sorprendido. Y ella estaba feliz de haberse equivocado.

Para estar guindando, mejor caer, aseguraba. No encontraba inconveniente en que sacaran al Jefe de Estado antes de tiempo, sobre todo si, como decían, había robado una millonada. Y si no lo había hecho, como se atrevía a cantar uno que otro jalamecate, se vería después. Para averiguar lo que se debía averiguar estaba el juicio que se iba a abrir enseguida. En el tribunal se vería quién tenía razón, pero mientras tanto, lo mejor que podía pasar era que el mandatario esperara afuera. Afuera del gobierno, desprovisto de poder y privilegios, como un mortal cualquiera. Bastante se había prolongado la agonía. Las crisis hay que atacarlas rápido, y esta se había demorado demasiado. Nada peor que un país dando tumbos. Era una majadería pretender esperar los siete meses que faltaban para las elecciones, si la solución al atajaperros en que vivían metidos podía encontrarse antes. Sin golpe, sin muertos, sin hecatombe. Ya estaba bien de dar largas al asunto, que para eso es para lo único que sirven los leguleyos. Para argumentar y contra argumentar y buscar resquicios por donde evadirse. Claro que es lógico que el gobierno maneje un presupuesto para seguridad y defensa, y por supuesto ningún gobierno, ni este ni el de Tucusiapón, lo anda divulgado. Eso es una cosa, pero otra muy diferente es que ese presupuesto no pueda auditarse. Que ese dinero no tenga control. Alguna vigilancia debía tener esa plata porque de lo contrario nadie garantiza que no sea desviada para chequeras personales, o comprar una casa para la querida o pagar los gastos de una coronación que nadie pidió.

Moraima estaba acelerada por la avalancha de acontecimientos, y ese viernes en la tarde todavía quería más. Permanecer pegada a un televisor no era la manera que había imaginado para festejar su cumpleaños, pero sin duda fue la mejor. Ya había visto la sesión del Senado que aprobó el juicio al Presidente, y rio de lo lindo con la discusión que se prendió por el detalle del tiempo que debía mandar el sustituto que nombrara el Congreso. «¡Esto es el acabóse! –exclamó–, antes de votar por el juicio se guindan de las greñas para decidir los días que dura la suplencia». Vio también la ceremonia en donde los congresistas juramentaron al suplente, con banda marcial, himno y hasta discursos. El encargado habló de hora trascendental, de duros embates, de resistencia democrática, de la madurez de las Fuerzas Armadas que son ejemplo para América Latina, y, por supuesto, de la carambola que hizo que, ahora sí, le impusieran el collar de la Orden del Libertador y le entregaran la llave de la urna donde están sus huesos.

–Se nos ofrece la ocasión –decía desde el congreso– para insistir sobre la naturaleza perfectible del sistema, más allá de las aventuras que sólo producen trauma y sobresaltos. Este mandato provisional no lo he buscado ni deseado y me corresponde asumirlo. Actuaré con la firmeza que la situación demanda… No he de actuar como hombre de partido en este trance tan difícil…

Moraima también vio los disturbios a las afueras del Congreso en donde hubo insultos, agresiones y gases lacrimógenos. Y la carretilla de declaraciones que se ofrecieron: ministros, políticos, empresarios, dirigentes vecinales, periodistas, buhoneros, oficinistas y hasta chicheros opinaron sobre el trascendental momento. Ella había visto casi todo lo que difundieron los canales, pero todavía deseaba ver más. Le faltaba el acto de traspaso de mando. Quería mirar las caras, reparar en los gestos, oír las últimas palabras. Quería más, mucho más. Quería ver al mandatario derrocado salir de la casa de gobierno.

***

A un cuarto para las cinco de la tarde, en el Palacio de Miraflores el aire era espeso. Había desaparecido la incertidumbre y el nerviosismo de los días anteriores, dando rienda suelta a las caras largas, las conversaciones en voz baja y el desmayo ante el peso de los hechos. Secretarias, taquígrafos, mensajeros, analistas, mesoneros, electricistas y bedeles, desafiando la norma, estaban reunidos en el pasillo principal que lleva a Presidencia. En grupitos de cuatro y cinco, esperaban la salida de quien fue su jefe durante más de cuatro años. Conversaban en susurros sin prestar atención al ruido que salía impertinente de los dos televisores que estaban encendidos muy cerca. No había funcionarios de alto rango entre ellos; sólo se distinguía Rosario Orellana, viceministra de la Secretaría, que se acercaba presurosa por el corredor hasta apostarse a un lado de una columna y de un muchacho de ojos rayados, de nombre Javier, que la saludó como saluda un subalterno. Aparte de ella, los contertulios, incluido Javier, eran rasos, rasos. Los grandes personeros como ministros y militares, estaban adentro, aguardando un llamado en la antesala del despacho. A ellos todavía les quedaba oficio por esa tarde. Tras la firma del acta y la despedida, deberían reunirse con el nuevo Jefe de Estado y presentar cuentas, o por lo menos ponerse a la orden. Era lo mínimo, aunque más de uno tenía ganas de saludar y salir corriendo. Entre ellos se repetían los murmullos del pasillo. El espíritu cargado. No había bríos para charlas triviales, toda plática era grave, y el comentario más ligero que se escuchó a esa hora tuvo que ver con la bandera nueva que ondulaba sobre el edificio. La anterior se había roto la tarde antes –justo después de conocerse el fallo de los jueces–, y con la corredera no cupo amague para sustituirla. La bandera se rasgó por la franja roja y así estuvo ondeando hasta las seis, cuando la arriaron. Ese era el tema de conversación más superficial de los ministros en el vestíbulo, y también lo había sido entre los empleados de la galería. El ánimo era de entierro.

De improviso, un inusitado movimiento que provenía del patio de estacionamientos irrumpió en la pesadumbre y cortó las conversas. Hubo un momentáneo desconcierto.

Esperaban la llegada de la caravana del Presidente provisional, pero los carros que estaban llegando y la gente que se estaba bajando de esos carros no formaba parte de la comitiva oficial. A leguas se notaba. Era gente nueva, desconocida, vestida como para una celebración. Cual hormigas que salían de hoyos negros, los recién llegados comenzaron a derramarse y a colmar el pasillo que hasta hacía pocos minutos dominaban los trabajadores de Palacio. En la primera línea del pasaje se formó un batallón de mujeres perfumadas y encopetadas, escoltadas por caballeros que estrenaban trajes y predios. Los empleados y obreros de Miraflores, empujados hacia la pared, parecían intrusos en una fiesta a la que nunca podían haber sido invitados. El aire que transpiraban los visitantes era de jolgorio. Sólo faltaban los papelillos, la alfombra roja y un rey que caminara encima de ella. Los recién llegados se dispusieron a aguardar.

A las cinco de la tarde terminó la espera de unos y otros. Octavio Lepage, acompañado de su esposa, se presentó en el Palacio de Miraflores a tomar posesión de su despacho. Adentro, aguantando para entregárselo, permanecía Carlos Andrés Pérez. Al ver aparecer a su suplente, Pérez sonrió cortés y empezó a cumplir con el guión pautado. Era lo único que le quedaba por hacer. Quince minutos tardó la ceremonia de traspaso. Al finalizar, siempre sin salirse del libreto, sonrió para la foto y estrechó la mano del encargado:

–Le deseo toda la suerte del mundo, doctor Lepage –exclamó, y mientras se dirigía a la puerta sin mirar atrás para ver lo que se quedaba, se dijo a sí mismo–: ¡carajo!, es que esto yo nunca lo vi. venir.

martes, 19 de octubre de 2010

"AHORA ES TARDE" LA NUEVA VERSIÓN MUSICAL 2010 DE LOS DARTS...

http://www.youtube.com/watch?v=Aa5lSCZukeU
(Link de la nueva versión 2010"Ahora es Tarde" de los Darts)


¡Maravillosa Joya Musical de los Darts!. ¡Siento una profunda nostalgia de una preciosa època musical en Venezuela y en el mundo!. Me encanta esta nueva versión. Besos a todos sus integrantes. Mis preferidas entre otras canciones de los Darts, fueron entre otras: AHORA ES TARDE, TU LA VAS A PERDER, DONDE, DONDE...

En esa época en que Los Darts eran muy famosos en la juventud venezolana, estudiaba 5to grado de primaria en el Colegio Madre Emilia (Los Dos Caminos, Estado Miranda, Venezuela). Y los "muchachos bellos" de la zona estaban diagonal a mi colegio (de niñas) en el que fuera el famoso Colegio Padre Claret. La Iglesia sigue hoy en el 2010 IMPONENTE como siempre en la Avenida Rómulo Gallegos-Los Dos Caminos y sus instalaciones que fueron de este famoso colegio para varones, están hoy al servicio de una institución universitaria. Tuve el privilegio de ser amiga de Hilda de Lima, hermana menor de Augusto de Lima, (integrante de Los Darts), quienes eran mis vecinos por casualidad en la Urbanización Campo Claro (Parroquia Leoncio Martínez del Municipio Sucre del Estado Miranda). A Hilda de Lima tengo muchísimos años que no la veo, pero gracias a Facebook nos volvimos encontrar virtualmente.

¿QUIÈNES FUERON LOS DARTS?

www.losdarts.8m.com

Los Darts representan una de las agrupaciones de pop-rock mas populares de la década de los sesenta y se pueden considerar, junto con Los Impala y Los 007, como uno de los pilares fundamentales de la música rock en Venezuela. Su formación data del año 1964 y a mediados de 1965 el grupo esta integrado por Carlos Moreán (segunda guitarra, principal arreglista, coros), Richard Aumaitre (bajo, coros), Rafael Pimentel (batería), Augusto de Lima (guitarra líder), Claudio Gámez (teclados) y Víctor Gámez (voz líder). Esta formación sería la que definiría el estilo y éxito de la agrupación.

Con un repertorio basado en canciones de bandas como The Beatles, The Mamas & The Papas, Bobby Goldsboro, así como algunas composiciones propias; Los Darts debutan discográficamente con el álbum Los Darts (1966), obteniendo gran éxito comercial con las canciones Tu la Vas a Perder, Donde ... Donde, Por tu Amor. Manteniendo el mismo estilo y formación editan Volumen II (1967), Una Vez Más (1967) y De Etiqueta (1968). Tras la edición de un 45 rpm con los temas Al bailar contigo/Por alguien como tú (1968) se producen cambios en el grupo y en el álbum Una Linda Historia (1968) cuentan con la participación de Manolo Álvarez (batería) y Simón Urbina (bajo, coros), además de no contar con la presencia de Carlos Moreán y Claudio Gámez y se observa un giro estilístico dando paso a versiones de piezas de la onda psicodélica inglesa, tales como canciones de Jimi Hendrix (Up From the Skies, Wait Until Tommorrow, Ain´t no Telling), Cream (Strange Brew); pero sin dejar de lado su principal fuente de repertorio: The Beatles (Lady Madonna).

En 1968, Carlos Moreán inicia su carrera solista, Richard Aumaitre pasa a la agrupación Los Snobs, Víctor Gámez sigue los pasos de Carlos Moreán y así se llega al final de la etapa de oro de Los Darts. Con varias recopilaciones a través de los años, entre las cuales se puede mencionar el LP Grandes Éxitos de Los Darts (1973), posteriormente re-editado en CD en 1992, reagrupaciones en 1970 y 1974, pero sin lograr reunir la formación exitosa y el estilo que tanto éxito les proporcionó, Los Darts son uno de los puntos de referencia mas importantes dentro de los inicios del rock en Venezuela y aunque las nuevas generaciones conozcan muy poco de ellos, se puede decir que han sido raíz importante para el crecimiento de ese gran árbol de rock en Venezuela que lleva mas de 40 años de vida.

Además de los miembros de la formación más exitosa de los Darts, otros músicos que formaron parte de la agrupación en alguna etapa de su historia fueron Henrique Lazo, Manolo Álvarez, Simón Urbina, Ángel Toro, José Ramón Salazar y Ernesto Guzmán. El tema Por alguien como tú, compuesto por Claudio Gámez y Carlos Moreán, fue un gran éxito en la década de los 80 en la versión interpretada por Ilan Chester.


http://www.youtube.com/watch?v=Aa5lSCZukeU
En la imagen Augusto de Lima (2010)